martes, 21 de septiembre de 2010

¡Aro, aro, aro, este Bicentenario saldrá caro, caro, caro!

        Si hay algo de lo que le gusta jactarse a este país es de los record que ostenta y que de vez en cuando saca a relucir: desde hacer la empanada más grande del mundo (con 3,400 Kg.), hasta ser poseedores del dominio de internet más largo que ha existido (que por cierto es http://buintierradefrutashermosasrosasbuenosvinosairepuroyverdescampos.com). Claramente no son marcas dignas de un trofeo, y así tampoco lo es el ser el 2do país a nivel de Latinoamerica con más feriados (15 días festivos, siendo sobrepasado solo por Colombia, con 18). Se acabaron las empanadas, se vaciaron las botellas de chicha, se enredaron los volantines y las suelas se rompieron después de bailar todas las cuecas habidas y por haber. Mirando retrospectivamente hacia estas recientes fiestas patrias, ¿habrá valido la pena una celebración de tamaña envergadura? ¿fueron convenientes, en términos económicos, los 2 días inhábiles establecidos en el marco de la celebración del Bicentenario? Claramente no lo fueron.

        Se sabe que cada día no laboral que es decretado por el gobierno, se deja de producir cerca de 233 millones de dólares a nivel nacional. Si se toma en cuenta el hecho de que éste aún es un país en vías de desarrollo y de que las ganancias que produce el turismo durante estas fechas no alcanza ni a la mitad de las pérdidas generadas, entonces claramente es una situación que necesita ser bien evaluada.

        Por otra parte, el “golpe mercantil” no abarca solo temas fácilmente evaluables, como lo son las perdidas monetarias. Los feriados, y sobre todo uno de las características del que recién aconteció, producen una notoria disminución en la eficacia individual de los trabajadores a la hora de producir durante los días posteriores a la celebración, lo que significan mas pérdidas incuantificables.

        Hay quienes apoyan esta iniciativa de alargar los días festivos, haciendo uso de recursos afectivos relacionados con la “obligatoriedad” de celebrar por un periodo extraordinario los 200 años de independencia, o de la “necesidad” de este tiempo luego de lo ocurrido durante febrero. Ésto es simplemente desconocer que las ganancias originadas por un único día laboral son recursos que podrían ser utilizados para la misma reconstrucción post terremoto, y que se puede celebrar una fecha de tal importancia por una menor cantidad de días, sin atentar contra el progreso del país entero.

        El aspecto económico es solo una esfera de lo que significa el decretar un nuevo día festivo. Sin mirar hacia otros aspectos que también deberían ser considerados, se puede asegurar que, antes de declarar un feriado nacional, se necesita de un estudio a fondo para así considerar las consecuencias negativas que puede tener ésto, a nivel inmediato, y mirando prospectivamente hacia unos años más.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Experimentación con animales: un "mal" necesario

                 A lo largo de la historia, el uso de animales para fines científicos, llámese investigación o ensayo experimental, ha sido un tema muy controversial y discutido. Se han hecho grandes esfuerzos por llegar a un consenso entre quienes aceptan esta ruta como vía de descubrimiento y progreso, y entre quienes la rechazan  al interpretarla como maltrato y praxis con falta de ética. Aunque exista mucha gente que está en desacuerdo con estas investigaciones, no se puede negar que los beneficios que aporta el llevar la teoría a la experiencia in situ son inconmensurables y que existen muchas razones para aseverar que la experimentación con animales es imprescindible y éticamente legítima.

                Al hacer un recorrido cronológico en la historia de los Premios Nobel de Medicina desde 1901, se puede dar cuenta de lo incontables que son los descubrimientos científicos que fueron posibles gracias a pruebas con animales y que permitieron, de esta forma, curar enfermedades y mejorar la calidad de vida de las personas. Basta con nombrar los avances sobre la patogenia de la tuberculosis en experimentos con vacas y ovejas (1905), el hallazgo del efecto curativo de la penicilina haciendo pruebas con ratones (1945), la invención de la vacuna para la fiebre amarilla por medio de ensayos con monos (1951) y el descubrimiento de la estructura química de los anticuerpos con conejos (1972), entre muchos otros de igual o mayor repercusión histórica, para darse cuenta de la necesidad inapelable de estas prácticas. (1)

               A pesar de que mucha gente proponga vías alternativas para el desarrollo de investigaciones, existen numerosos procesos e interacciones biológicas que son imposibles de reproducir en ensayos in vitro, por lo que no pueden ser reemplazados los estudios animales y se hacen, como ya se ha dicho, indispensables. La promoción de las “3 R de la experimentación” (reemplazo, reducción y refinamiento) en 1959 y la creación de numerosos centros para alternativas a la experimentación animal, dan cuenta de que si se hace uso de estos es porque en algunos casos es ineludible e insustituible.

               Además de lo anterior, no se puede ser indiferente a los importantes progresos respecto de la reglamentación de estos estudios y sanción de aquellos que no cumplen con los requerimientos exigidos, con lo que se ha logrado una experimentación éticamente válida, minimizando el uso indebido de animales alrededor del mundo.

                Todo esto permite darse cuenta de que sería muy difícil poner fin a estas pruebas científicas o reemplazarlas, debido a las inmensas ganancias en salud y conocimiento que nos otorgan, por lo que las miradas de aquellos que se oponen deberían estar centradas más hacia la búsqueda de un mejoramiento de las condiciones éticas de estos experimentos que en su eliminación.




Fuentes: 
(1) DUFFIN,  Jacalyn. History of medicine: a scandalously short introduction. 1a Ed. Canada: University of Toronto Press, 1999. 432 páginas.